De ti aprendió mi corazón… me has enseñado tú..
Si fui injusta contigo, lo aprendí de ti, tú me enseñaste la miseria en las
relaciones, el mediocre estilo de vida de alguien que vive de la lastima,
pretendiendo mutar en algo que no conoce, lo único que aportaste a mi
existencia es la certeza de que uno se equivoca y cuando lo hace es en
grande, no se puede pedir integridad ni valor a alguien que se escuda tras los
faldones para asomarse de manera segura en otros.
Hoy agradezco el alejamiento y la pobre manera como te brindaste, si alguna
vez me intereso tu bienestar, por hoy la historia se ha cerrado, los cristales
rotos no tienen manera de volver a convertirse en ninguna pieza más.
Sigue pues intentando remendando tus heridas y disfrutando tu dosis diaria
de tormento.





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