Cita Iniciado por Metatron Ver Mensaje
Es retorcido, pero sí, es retorcido. Y no hago una asociación con el concepto de “beneficios”, sino con el de facultades. Los derechos son facultades, y las facultades son poderes. Los estados modernos no reconocen facultades de los padres con sus hijos, sino deberes prioritarios, y cuando esos deberes no son cumplidos, le quita los hijos y les busca un mejor hogar. Es así porque no se reconocen esos poderes que tú crees existen. Ni de los padres sobre sus hijos ni de los varones sobre sus mujeres. Usas respecto de los menores y la adopción, conceptos obsoletos hace unos cien años o más y que se derivan del antiguo derecho de propiedad que se reconocía sobre los esclavos. Entre las naciones árabes quedará alguna, por ahí, quizá; no sé de ninguna de todos modos que invoque o atribuya a unos seres humanos poderes sobre otros. La esclavitud se abolió hace mucho. La reproducción como derecho no concede derechos sobre los frutos de ésta como con los árboles y sus cosechas (accesión) por la sencilla razón de que dichos frutos no son bienes materiales, son seres humanos.
Cuand mencione los derechos de los padres y madres sobre lo hijos lo deje hasta ahi porque sabia que ibas a escribir este texto. Es obvio lo anacronico de tu pensamiento. No es esa la manera en que yo veo los derechos de los padres y las madres sobre los hijos.

El pricipal derecho sobre los hijos es el de tomar decisiones por ellos y en su nombre. Desde que comen, visten, que aprenden, que religion "profesan", donde estudian, donde juegan, con quien conviven. Es un derecho muy poderoso. Y como con el hombre araña, implica una gran responsabilidad. Ese es el nuevo modelo, el que se ha ido creando en las ultimas decadas. Para que no digas que solo se me ocurre para esta discusion te invito a leer el post "Cosas de ser madres y padres".

Los humanos nos reproducimos pero no siempre es ese nuestro deseo. Incluso puede ser ese el deseo pero despues se descubre que ya no. O que resulta muy dificil. Por eso el estado esta ahi para obligarnos a hacernos cargo, aun contra nuestra voluntad o hasta nuestra capacidad.