Esto es una grabación de una experiencia espiritual, pero desencadenada por un fenómeno natural. Se trata de un hombre que se pone a grabar un arco iris y poco a poco se va dando cuenta de que se trata de un arco iris doble completo y perfecto, cosa que no se esperaba. Este encuentro con lo sublime, con la belleza, con lo maravilloso, con lo selecto, hace que este hombre se emocione, se quede en éxtasis, arrebatado por algo superior a él, se siente elegido por Dios, receptor de un regalo que viene directamente del Cielo. Pone en evidencia el instinto religioso que todos llevamos dentro y nuestra posibilidad de felicidad a la hora en que nos encontremos con Dios. El día que nos encontremos con Dios, ¿cómo será ese encuentro? A lo mejor, si miramos con atención lo que nos rodea, en medio de a veces tanta miseria, podemos ver destellos de Dios, de su amor, de su magnificencia, de su belleza. Hay algo más que la cotidianidad prosaica, hay más cosas de las que vemos, más posibilidades de las que podemos imaginar.
Inmaculado Corazón de María, ¡sed mi salvación, Madre Mía!