Nietzsche emplea el término nihilismo al menos con dos significaciones:

1. Nihilismo activo: Como signo del creciente poder del espiritu.

2. Nihilismo pasivo: Como decadecia y retroceso del poder del espíritu.

En síntesis, el nihilismo se define en función de la voluntad de poder. Cuando
esta voluntad disminuye o se agota, aparece el nihilismo, puesto que tal
voluntad no es otra cosa que la esencia de la vida. De acuerdo al diagnóstico
que realiza Nietzsche, este tipo de nihilismo está a punto de llegar porque
todos los valores creados por la cultura occidental son falsos valores porque
son la negación de la vida misma.
Entonces, cuando esos valores ilusiorios se
derrumben, llegará necesariamente el nihilismo.

Contra ese nihilismo pasivo, Nietzsche reacciona con el nihilismo activo, que
por un lado, es una potencia de destrucción que se origina en el creciente
poder del espíritu, (los valores no caerán por sí solos sino que son destruidos
directamente por la 'voluntad de poder', que los niega
. Y por el otro, es
condición necesaria para que la voluntad de poder cree nuevos valores.

La crítica de Nietzsche a la cultura occidental se centra en que la considera
una manifestación de este nihilismo activo que intenta adelantarse al nihilismo
pasivo y crear una civilización nueva antes de que la antigua sea
definitivamente derrumbada.