hay veces en que yo me pregunto a mi misma si realemnte exite alguien alla arriba, y me siento algo mal por dudar; pero luego a veces me han sucedido cosas que no me puedo explicar y no se si tengan que ver con lo mismo, la ultima de ellas, en un pueblito cuando fui a visitar a una amiga porque su mama estaba muy enferma, llegue de madrugada y por experiencia propia en el pueblo donde vivieron mis abuelos la gente es amable, se me ocurrio caminar a casa de ella, eran al rededor de las 4:30 am, nadie en la calle, pero la pasar por un puentecito veo dos chicos sentados fumando y al pasar por ahi (aunque no tan cerca de ellos) escucho que me siguen, la verdad me espante mucho, no quise voltear solo acelere el paso y trate de tranquilizarme, pero cuando me llamaron la atencion no tuve mas que voltear, yo me moria de miedo pero ellos solo se me quedaron viendo y les note muy sdesconcertados e hicieron como que no me veian y se alejaron, fue muy raro, yo no podia correr porque traia mi maleta en la mano, asi que solo segui por mi camino caminando soprendentemente mas rapido y siempre me pregunto si ellos vieron en mi algo, despues me reia de mi misma diciendome -"ni que estuviera tan fea" - porque no habia nadie mas en la calle. Para mi fue como si alguien hubiese estado conmigo. Y la verdad jure no volver a salir en un lugar que no conozco sola.
Por otro lado, hay otras cosas que he pedido, cosas que no tienen nada que ver con cosas vanales como ganar un concurso o ganarme la loteria, no hago como la demas gente que pide y luego paga una manda, yo solo pido sin esperar, lo digo por una enfermedad que tenia y la verdad con el tiempo se fue mejorando, eso tmb me espanto porque surgio de la nada y asi mismo se comenzo a ir. Cuando visito la catedral en donde vivo, casi siempre pido por mi familia, por la gente que conozco y que la gente que solo busque problemas se aleje, es muy incomodo estar tratando con ese tipo de gente, las envidias, ya saben. Creo que independientemente de lo que los clérigoas hagan o crean o quieran torcer las rglas de la misma iglesia, la fe esta en cada uno de nosotros, pidan por los suyos sin esperarlo, y portense bien.