Para Jehová Dios, la nación de Israel, que estaba en una relación de pacto con Él, era una esposa. Isaías 54:5, 6.
Cuando Israel llegó a ser infiel a Dios, volviéndose a otras naciones, como Egipto y Asiria, en busca de ayuda y pactando con ellas, fue como una esposa infiel adúltera o prostituta. Ezequiel 16:15, 25-29.
De manera semejante, se llama adúlteros a los cristianos que están dedicados a Dios, y de manera infiel participan en adoración falsa o se hacen amigos del mundo, Santiago 4:4
Jesús dijo a sus discípulos: "Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia". Juan 15:19, 20.
¿Cómo se entiende esto?
La verdad sencilla es que, la única manera de tener la amistad del mundo es llegar a ser y pensar como él, compartir sus deseos, ambiciones y prejuicios, admirar su pensar y sus filosofías, y adoptar sus prácticas y caminos o costumbres.
Por eso, la Biblia muestra que estamos ante una clara alternativa. Las palabras de Santiago 4:4 a los cristianos "Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo está constituyéndose enemigo de Dios".
Esto quiere decir que Dios también tiene sus normas para tener amistad con El, y estas muchas veces, no están en armonía con las del mundo de la humanidad.
Última edición por Jandulilay; Ayer a las 02:43
Doomga esta vez Jandulilay mas o menos lleva razón.
Las amistades del mundo nos separan del amor de Dios. Por qué?.
Porque los que son del mundo en el mundo encuentran sus placeres, pero los que no somos del mundo porque Él no sacó del mundo... no nos conformamos con los placeres que la gente del mundo se conforma.
Y a no ser que sea por una manera eventual, al estar mucho tiempo mezclados con ellos huelen nuestro espíritu y nos ven diferentes, ellos quieren arrastrarnos a su terreno y nosotros no nos dejamos arrastrar ahí empieza ya una lucha.
Así que perdemos personas que antes se hacían pasar por amigos, y nosotros cambiamos en cristianos verdaderos ya hay una lucha. Al final o se van ellos, o nos separamos nosotros, porque a vivir en paz nos llamó el Señor.