Esta es la voluntad de mi Padre:
que todo el que reconozca al Hijo
y demuestre fe en él tenga vida eterna (Juan 6:40).
Para que nos beneficiemos de la sangre
y la carne de Jesús, tenemos que demostrar
fe en el rescate (Efes. 1:7).
Las personas a las que Jesús llamó “otras ovejas”
no deben comer del pan ni beber del vino
en la celebración anual de la Cena del Señor (Juan 10:16).
Pero sí se benefician de la carne y la sangre
de Jesucristo. Lo hacen al demostrar fe en
su sacrificio redentor (Juan 6:53).
En cambio, los que sí deben comer indican,
al hacerlo, que forman parte del nuevo pacto
y son herederos del Reino celestial.
Por lo tanto, seamos de los ungidos o de las
otras ovejas, es esencial demostrar fe
para tener vida eterna
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)