Jesucristo no nos mandó
a estar anunciando constantemente lo que hacemos
—si predicamos o no, ni a presentarnos
como mejores que otros.
Al contrario, Jesús enseñó humildad
y advirtió contra practicar la justicia delante
de los hombres para ser vistos por ellos.
Enseñó que debemos considerar a los
demás como superiores a nosotros y usar
el evangelio para edificar, no para humillar
ni “darle por la cabeza” a nadie.
Cuando alguien se presenta como
espiritualmente superior y usa el evangelio
para desacreditar a otros, está actuando
en contra del espíritu de Cristo.
Este enfoque está en armonía
con textos como Mateo 6:1, Lucas 18:9-14
y Filipenses 2:3.

Iniciado por
Roberto0
Justo es lo que hacéis vosotros, exsiviros.
Jesucristo manda predicar el evangelio, y si hay que predicar el evangelio hay que hablar con las personas, pero hay que enseñarles lo que a Jesucristo manda predicar, no mandamientos y preceptos de hombres de vuestra doctrina judaizante.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)