Roberto, mencionas que los cristianos
deben repartir todos sus bienes,
pero la Biblia muestra ejemplos diferentes.
José de Arimatea era rico y, sin embargo,
discípulo de Jesús
(Mateo 27:57; Marcos 15:43; Lucas 23:50).
Él no tuvo que vender o repartir su riqueza
para seguir a Cristo, pero sí mostró su fe a través
de acciones concretas: proporcionar su tumba para Jesús.
Esto demuestra que la verdadera obediencia
y discipulado no depende de la riqueza material,
sino del corazón y de las acciones de fe.
Por lo tanto, tu argumento de que todos los
cristianos deben repartir todos sus bienes
no se sostiene literalmente
según el ejemplo bíblico
de José de Arimatea.
Conmigo no puedes
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)