Dedicado a Roberto
Jesús murió para salvarnos del pecado
que trae muerte, es decir,
para liberarnos de la condena que
el pecado produce y darnos la posibilidad
de vida eterna.
La Biblia lo expresa así:
- Romanos 6:23: “Porque el salario que paga el pecado es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.”
- Romanos 5:8: “Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.”
- 1 Corintios 15:3: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.”
- Juan 3:16:
- “Porque tanto amó Dios al mundo
- que dio a su Hijo unigénito,
- para que todo el que ejerce
- fe en él no sea destruido,
- sino que tenga vida eterna.”
Desde esta perspectiva, la muerte de Jesús
fue un sacrificio redentor:
pagó el precio del pecado para
que los seres humanos
puedan reconciliarse con Dios
y tener esperanza de vida.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)