Kimo predica el evangelio
el mandato que recibió Jesus de su padre.
En Juan 10:17-18 él dice claramente:
“Por eso me ama el Padre,
porque yo entrego mi vida
para volverla a recibir.
Nadie me la quita,
sino que yo la entrego
de mi propia voluntad.
Tengo autoridad para entregarla y
tengo autoridad para volverla a recibir.
Este mandato lo recibí de mi Padre.”
Jesús no murió porque lo forzaron
contra su voluntad.
Él decidió entregar su vida
como parte del propósito de Dios.
Los hombres fueron instrumentos,
pero la entrega fue voluntaria.
Jesus entregó su vida
nadie podía arrebatarle la vida
sin que él lo permitiera,
porque tenía autoridad
dada por su Padre.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)