Roberto,
Entiendo tu pasión por el relato de Hechos,
pero conviene distinguir entre lo que fue un acto
voluntario de amor y lo que es un mandato de Cristo.


1. Jesús nunca mandó entregar todos los bienes.
Él mandó amar al prójimo, ayudar al necesitado
y ser generosos (Mateo 19:21; Lucas 12:33).
Pero no instituyó una “comunidad de bienes”
como regla universal.


2. El caso de Jerusalén fue circunstancial.
Muchos peregrinos se quedaron tras
Pentecostés y los creyentes locales
compartieron para suplir esa necesidad.
Fue una respuesta práctica,
no una ley perpetua.


3. La Biblia muestra diversidad de prácticas.
En Tesalónica, Corinto y Éfeso,
los cristianos trabajaban, mantenían sus hogares
y ayudaban según podían (1 Tesalonicenses 4:11-12; 1 Timoteo 5:8).
Si la comunidad de bienes fuera obligatoria, Pablo lo habría enseñado
en todas las congregaciones.


4. La acusación de codicia no aplica.
Codicia es desear riquezas egoístamente.
Aquí hablamos de obediencia:
no añadir cargas que Cristo no mandó.
Pedro mismo dijo a Ananías:
“Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti?
Y vendida, ¿no estaba en tu poder?” (Hechos 5:4).
Eso demuestra que la entrega era voluntaria,
no obligatoria.


5. El peligro de imponer cargas humanas.
Pablo advirtió contra quienes querían
añadir mandamientos:
“Para libertad fue que Cristo nos libertó;
manteneos firmes y no os sometáis
de nuevo al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1).
Convertir un acto espontáneo en regla universal
es esclavizar a los creyentes.


Conclusión


La verdadera enseñanza no es
que todos los cristianos
deban entregar sus bienes,
sino que todos
deben amar y ayudar según
sus posibilidades.

Lo que agrada a Cristo no es un sistema
económico impuesto, sino la misericordia
voluntaria que nace del corazón.





Cita Iniciado por Roberto0 Ver Mensaje
Kimo no fue una medida temporal, la comunidad de bienes cristiana se empezó a vivir porque se comprendió que era así como a Jesucristo le agradaba que se viviera, no trates por tu codicia de disfrazar las cosas que te lo he dicho ya varias veces.

Que a ti no te gusta repartir los bienes entre los pobres es algo que ha quedado muy claro, pero te digo una cosa, Tú no eres para nada cristiano no eres más que un judaizante, entre judaizantes de tu falsa religión.