Fin de los sacrificios antiguos:
La obra de Jesús reemplaza
los sacrificios del templo.
Hebreos 10:10.
En esa voluntad somos santificados
mediante la ofrenda del cuerpo
de Jesucristo hecha una vez para siempre.”
El autor de Hebreos está explicando
que los sacrificios de la Ley mosaica
eran repetidos y nunca podían
perfeccionar a los adoradores.
• En contraste, la ofrenda de Cristo
—su propio cuerpo— fue única,
suficiente y definitiva.
• “Una vez para siempre”
subraya que no hay necesidad
de repetir sacrificios,
porque el de Cristo tiene valor eterno.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)