Cita Iniciado por Roberto0 Ver Mensaje
Desde luego.... Lo que yo escribo es del Evangelio, no mezclo churros con meninas. Y tengo el el alma tranquila, de que a Dios le agrada lo que escribo. Y no hay nada grande que eso.
No hablo de doctrinas judaizantes.
No sigo ni predico mandamientos y preceptos de hombres.
Sirvo a Jesucristo que es Dios.

Igualito que tú!!!!!!.

No había una asamblea que invitaban a todo el mundo?...

Quizas me acerque al salón del vuestro, donde mi examigo es el dirigente.

Quizas se ponga amarillo cuando me vea entrar.



Roberto, si lo que escribes es del Evangelio, entonces deberías saber que el Evangelio no se predica con frases teatrales ni con desafíos personales. Se predica con humildad, con verdad, y con respeto. Jesús no dijo “escribe lo que te agrada y ten el alma tranquila”. Dijo: “Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31). ¿Y cuál palabra? La que está en toda la Escritura, no solo en los versículos que te gustan.


¿No mezclas churros con meninas? Perfecto. Pero cuidado, porque a veces el orgullo espiritual se disfraza de pureza doctrinal. Y cuando uno presume que “Dios le agrada lo que escribo”, sin someterlo a la Biblia completa, ya no está sirviendo a Jesucristo. Está sirviendo a su propia versión de él.


¿No sigues doctrinas judaizantes ni mandamientos de hombres? Entonces explícame por qué rechazas la predicación pública que Jesús y los apóstoles practicaron. ¿O ahora ir de casa en casa con la Biblia es “mandamiento de hombres”? Porque si eso te incomoda, no es por doctrina. Es porque te confronta.


¿Que quizás te acerques al Salón del Reino? Hazlo. Pero no para ver si tu examigo se pone amarillo.

Hazlo para ver si tú puedes escuchar sin prejuicio, sin sarcasmo, y sin la necesidad de entrar como si fueras juez.
Porque si vas buscando espectáculo, lo único que se pondrá amarillo será tu argumento cuando se enfrente a la Biblia abierta.