El Verbo era Dios y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Eso enseña el Evangelio.
Está escrito:
Proverbios 8:30 "yo estuve junto a él como un obrero experto. Día tras día su mayor alegría era yo, y siempre me sentía feliz delante de él".
Mateo 3:17 "Y entonces una voz dijo desde los cielos: “Este es mi Hijo amado; él tiene mi aprobación”