Con relación a este pasaje trinitario, F. H. A. Scrivener, crítico textual, escribió: Declaramos sin vacilación que estamos convencidos de que estas palabras disputadas no fueron escritas por San Juan; que originalmente se introdujeron del margen —donde habían sido colocadas como una glosa piadosa y ortodoxa sobre el v. 8— a copias latinas del África; que del latín se introdujeron furtivamente en dos o tres códices griegos posteriores, y de allí al texto griego impreso, lugar al cual no tenían derecho legítimo(Una introducción sencilla al criticismo del Nuevo Testamento, Cambridge, tercera edición, pág. 654).





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