“Edifíquense sobre su santísima fe [...] para mantenerse en el amor de Dios” (JUDAS 20, 21).
También podemos edificar a otros mediante nuestras conversaciones
(Efesios 4:29) Que no salgan de su boca palabras corrompidas.
Más bien, que todo lo que digan sirva para edificar a otros
según sea necesario y para beneficiar a quienes los escuchan.
todos debemos estar pendientes de nuestros hermanos
y fijarnos en lo que necesitan.
Pablo les dijo a los cristianos hebreos:
“Enderecen las manos que cuelgan y las rodillas debilitadas,
y sigan haciendo sendas rectas para sus pies,
para que lo cojo no se descoyunte, sino que, más bien, sea sanado” (Heb. 12:12, 13).
Incluso los jóvenes pueden dar palabras de ánimo a los hermanos.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)