Hay muchas cosas de las que me averguenzo, pero pienso que muchas de ellas tienen su raíz en la educación. Como decía, mi abuela andaba con brujería, de esa brujería africana de asquerosos dioses malditos (ídolos) como yemaya, chango, babalao, y otras porquerías (no mencionar sus nombres). En un sincretismo con el tarot (maldito) y el catolicismo romano (maldito).

Ella era, de conducta ante la sociedad, una dama descente y aunque carente de mayores estudios, educada, pienso (con excepciónes, como la brujería y otras cochinadas). Pero eso no evitó que yo terminara haciendo cosas repugnantes y vergonzosas, ni que padeciera cosas repugnantes. Es decir, su maldita magia o hechicería no sirvió para nada.

No pocas veces me parece haber leído eso de ¿por qué a la gente buena (como a los niños) le pasan cosas malas?, entonces, supongo que mucha gente mala recurre a la brujería para no padecer por buena. Por ejemplo, alguno quizás diga, ¿qué hago si abusan sexualmente de mi niño si la torah no especifica casos como este? Pensando que la torah está incompleta, pero lo incompleto es su comprensión. Oh, hombre, la Torah fue dada a un pueblo en bendición, en una tierra bendita donde fluía la leche y la miel, donde el pecado se castigaba y la hechicería debía ser erradicada. En un lugar así no abusan de niños, ni de niñas, porque hay bendición.

Es como que me digas, ¿por qué la Torah no tiene leyes sobre el cambio climático?, cuando fue entregada a un pueblo que habitaría en una tierra en la que fluye leche y miel. Tu pregunta es absurda, hombre falto de entendimiento. Una tierra bañada por el cielo con agua, la mejor de las tierras con el mejor de los climas. Tierra de palmeras y dátiles, de cría de ovejas y cabras, de viñedos. La buena tierra.

Los abusos sexuales a niños ocurren en tierra maldita y mala, donde no hay Dios. El cambio climático, la sequía y la desertificación ocurren en una tierra maldita, próxima a quemarse. No pasa esto en una tierra Santa en la que fluyen leche y miel.

Los extranjeros abusan y profanan la que es abandonada por su Dios, a causa de las maldades que en ella se practican. La bendita, a ella la protege Dios y Él es su escudo.

La Torah, por tanto, es para que sepan los hombres cómo comportarse.

Alguno dirá "el mal está en la mente del hombre, es solo una condición mental". Oh, hombre, en locura se encuentra tu razonamiento. Toma un trozo de tu excremento y pruébalo y dime si el mal sólo está en la mente. Un loco se pudiera comer el excremento, pero ¿no sabes tú que es malo comer mierda? Sí, hay quienes aún no reconocen el bien y el mal, como niños, pero para eso existe la corrección y la instrucción. ¿Y si sabes que el mal no es algo abstracto, por qué no lo reconoces siempre? Porque eres malo, y no tienes perspicacia, ni buen juicio.

Así pues, en muchos lugares donde se practica la hechicería he visto yo este mal, que la gente está como loca, movida por sus instintos, dejados a la locura. Sus hijos, muchas veces, salen feos, tanto físicamente como interiormente (siendo esto lo peor), y si alguno tuviera descendencia bendecida con belleza, esta pudiera ser mala en su interior. ¿Es esto acaso algo bueno?

Las mujeres llevadas por la lujuria al igual que los hombres, vanagloriándose de cosas que deberían dar verguenza, y disfrutando de placeres corruptos y vergonzosos. Sus días girando en torno a conseguir una meta, satisfacer sus placeres carnales, sus más despreciables instintos. Sus jóvenes y no tan jóvenes parece que se embriagan hasta con el sonido, como adictos, mientras los viejos se enceguecen con el alcohol. En lo único que piensan es en placeres, llenar sus vientres y satisfacer sus apetitos. El dios en el que creen es su verguenza.

Llenos de envidia y ostentosos de la carne, carentes de sabiduría y despreciadores de lo bueno y la correción. Su gloria es su verguenza.

¿No es esto propio de una tierra maldita y no bendita?

Sus festivales son una verguenza, sus días de alegría son depravación y cosa abominable. ¿No es en una tierra así maldita, donde los mismos religiosos que siguen y confían abusan de sus niños?

Cuando existía el reino de Israel no era necesario una ley para el cambio climático, ni para el abuso sexual de menores, porque esas cosas no existían en una tierra bendecida. Es, pues, en una tierra maldita y sin Dios, donde tienen que buscar formas de proteger a los niños y jóvenes. Donde sus antepasados, corruptos, confiaron en sus dioses falsos, como los dioses africanos. En una tierra como aquél lugar donde, aunque digan servir al Santo de Israel, llevaban la estrella de su deidad, por ese desierto.

¿Es, pues, este el bien de la hechicería y de la desobediencia y de la rebelión? Una tierra arida y llena de maldad.