El término misericordia tiene diferentes significados, todo depende del contexto que en que se usa.

La misericordia normalmente no se refiere a una acción negativa (como retraerse de castigar), sino a una acción positiva, a la expresión de consideración o piedad que alivia al que sufre.
Este hecho se ilustra bien en la parábola de Jesús sobre el samaritano que vio tendido en el camino a un hombre que había sido asaltado y golpeado.
Demostró que era prójimo de aquel hombre porque, movido por la piedad, actuó misericordiosamente para con él curándole las heridas y cuidando de él, Lucas 10:29-37.

En este caso la misericordia no tuvo que ver ni con el perdón de malas acciones ni con procedimientos judiciales.

Las Escrituras muestran que la misericordia de Jehová Dios no es una cualidad que solo entra en juego cuando juzga a las personas por haber cometido algún mal.
Más bien, es una cualidad característica de la personalidad de Dios, su manera normal de reaccionar para con el necesitado, una faceta de su amor.
Él no es como los dioses falsos de las naciones, insensibles y sin compasión. Por el contrario, Jehová es benévolo y misericordioso, tardo para la cólera y grande en bondad amorosa. Jehová es bueno para con todos, y sus misericordias están sobre todas sus obras.
Es rico en misericordia, su sabiduría está llena de misericordia. Eso se demostró mediante su Hijo, cuya personalidad, habla y acciones eran un reflejo de las cualidades de su Padre.
Cuando las muchedumbres salían para escucharle, Jesús ‘se enternecía, incluso antes de ver su reacción a lo que iba a decirles, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor.