El Diablo también sembró semilla parecida en sus comienzos. Los apóstoles murieron, los cristianos de imitación aparecieron y por muchos siglos las verdades de la Biblia fueron contaminadas, y prevaleció la mentiras.
El aceite de las lámparas de los cristianos del primer siglo se fue apagando hasta el regreso del novio (Jesús) y solamente unos pocos tenían aceite para esperar la presencia de Jesús.





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