Tú, Kimo, aceptas del Evangelio lo que te conviene, pero no aceptas todo lo que enseña el Evangelio. No eres aceptar que Dios no mandó sacrificios ni quiere sacrificios. Y tampoco quieres aceptar que para entrar en la vida, Jesucristo mandó guardar los mandamientos que Él enseña en el Evangelio y que tú nunca recuerdas ni enseñas que hay que guardarlos.





Responder Citando