Eso es una interpretación tuya porque no quieres aceptar que Jesucristo dejó abolida la ley del viejo testamento que mandaba a los hombres hacer ojo por ojo y diente por diente, y que la abolió porque solo era precepto de hombres, no era verdadera ley de Dios, pues Jesucristo no había venido a abolir la verdadera ley de Dios.
Es bien sencilla la enseñanza de Jesucristo que dejó abolida la ley que mandaba a los hombres hacer ojo por ojo y diente por diente, pues Jesucristo dice así:
Mateo 5:38
Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra
Jesucristo abolió la ley que mandaba a los hombres hacer ojo por ojo y diente por diente porque no era verdadera ley de Dios. Y los hombres vuelven a imponer la creencia de que esa ley era ley de Dios. Eso es la abominación de la desolación en el lugar santo, atribuir a Dios una ley o muchas leyes que Él no había dado, como las leyes del viejo testamento que mandaban penas de muerte, guerras, genocidios donde se mataba a hombres, mujeres y niños, y leyes de esclavitud y muchos sacrificios.
Jesucristo, con sus enseñanzas del Evangelio, dejó abolidas todas esas leyes crueles del viejo testamento porque no eran verdadera ley de Dios, pues Jesucristo no había venido a abolir la verdadera ley de Dios. Todo lo que Él abolió del viejo testamento solo eran preceptos de hombres, no de Dios.





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