[QUOTE=Roberto0;1695273669]
En la parábola de Jesús del samaritano amigable, el samaritano encontró a un viajero echado al lado del camino, robado y golpeado. No solo se enterneció, sino que también actuó misericordiosamente para con él, atendiendo sus heridas y cuidándolo. Podemos notar que fue un caso de sentir lástima por la desdicha de otro, y especialmente lástima manifiesta en acción.Luc. 10:33-37.
Esta ilustración de Jesús nos ayuda a apreciar cuánto está envuelto en ser misericordiosos. ¿Tenemos que esperar hasta que alguien nos cause alguna ofensa personal o hasta que alguien viole alguna regla o ley para mostrar misericordia? De ninguna manera; podemos mostrarla a cualquiera que necesite ayuda, a extraños por completo así como a amigos y a los que amamos. La misericordia de veras es compasión en acción.
Sin duda recordamos que los fariseos del día de Jesús opinaban que tenían el favor de Dios porque escrupulosamente pagaban diezmos, hacían los sacrificios requeridos y se abstenían de trabajo seglar los sábados. Criticaban a cualquiera que no se elevaba a la altura de su idea de lo que quería decir obedecer la Ley. Pero Jesús les dijo: Si hubieran entendido qué significa esto: Quiero misericordia, y no sacrificio,’ no habrían condenado a los inculpables. Es verdad, al estar bajo la ley mosaica se requería que observaran aquellas cosas mencionadas, pero no al grado de desatender los asuntos de más peso de la Ley, incluso la misericordia.—Mateo. 9:1-13; 12:1-7; 23:23.





Responder Citando