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misericordia
Los ateos y agnósticos no adoráis a Dios, porque os adoráis vosotros mismos, y con vuestras palabras de amargura, queréis quitarle el puesto a Dios, imponiendo leyes que no son de Dios.
Vuestra presunción de la carne los tiene tan confundidos que sois ciegos guías de otros ciegos.