Cita Iniciado por Roberto0 Ver Mensaje
Tomás lo que se trata es que los primeros cristianos comprendieron el mensaje tan importante de Jesucristo en cuanto al reparto de bienes, comprendieron perfectamente lo que tenían que hacer.
Cita Iniciado por Loma_P Ver Mensaje
Oh sí!!

Encomendar a un dios el hambre y las penurias que pasaban.

La desesperanza es la base de toda religión. Y seguida por todos aquellos hambrientos y necesitados deseando que sus miserables se acabaran y tener otra oportunidad, en fin lo de siempre, lo que siempre funcionó.
Cita Iniciado por ELB Ver Mensaje
Yo no soy hambriento, ni necesitado de nada material. La fe es la base del cristianismo, no la desesperanza.. pero como hablas paja.
Y como no tienes ni puta idea de contextualizar las palabras durante un diálogo, pues todo te parece paja, sin distinguir el heno.

Ya os dije que tenéis que estudiar más Filosofía, mucho antes de jesús hubo grandes filósofos que ya previeron esto.


Las emociones básicas


Probablemente todos han oído hablar de lo que se conoce como las cuatro emociones primarias: rabia, miedo, tristeza y felicidad. ¿Notan algo en esa lista? Pues sí, tres de esas emociones son negativas.

La promoción de la solidaridad, sin embargo, requiere emociones positivas. Así que la selección natural tuvo que encontrar formas de acallar las emociones negativas y fortalecer las positivas, afirma Turner.

Y aquí entra en juego su concepto de elaboraciones de primer y segundo orden, que son emociones producidas por la combinación de dos o más emociones primarias.

Así, por ejemplo, una combinación de felicidad y rabia genera venganza, mientras que los celos son la combinación de rabia y miedo. Y la veneración, que es un sentimiento eminentemente religioso, es una combinación de miedo y felicidad.

Las elaboraciones de segundo orden, por su parte, son todavía más complejas y se produjeron en la evolución del Homo erectus (hace 1,8 millones de año) al Homo sapiens (hace unos 200.000 años).

Culpa y vergüenza, por ejemplo, dos emociones cruciales para el desarrollo de la religión, son una combinación de tristeza, miedo y rabia.

Es difícil imaginar una religión sin la capacidad de experimentar esas elaboraciones emocionales, por la misma razón que también es difícil imaginarse grupos sociales cercanos en su ausencia: semejante paleta emocional nos amarra a los otros a un nivel visceral.