Me vas a disculpar Roberto, pero tus razonamientos son tan tan simples que pareciera que estoy tratando con un niño pequeño al margen de la religión que proceséis.
Es mucho más difícil y costoso a título emocional, vivir la realidad que trasladarse a mundos imaginarios o disponer de amigos imaginarios y extraordinarios al más puro estilo Marvel para escapar de la dolorosa realidad.





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