Lo de la Parrala es un tema controvertido. Unos dicen que si que si que si, que a la Parrala le gusta el vino. Otros dicen que no que no que no, que el aguardiente y el marrasquino. Le pregunte a un amigo agnostico, quien me dijo:
- Es que no es posible saberlo.
- Por que?
- Porque vete saber donde esta la Parrala para preguntarle.
Aquello era un reto para mi, incansable buscador de la verdad, venga de donde venga y aunque duela. Localizar a la Parrala me llevo años, pero por fin estaba ante su puerta.
- Señora Parrala, señora Parrala - grité, porque no tenía timbre ni aldabón.
La Parrala abrio la puerta. Calcule que menos de cien años no tendria.
- Dig'uste que se l'ofrese.
- Buenos días. Soy el corresponsal de la sección Librepensamiento de un prestigioso foro religioso y querria hablar con usted, preguntare algunas cosas.
- Hay librepensadores en los foros religiosos? Eso me coge de nuevas.
- Claro que si: todos los creyentes son librepensadores. Piensan lo que quieren: ya los contradigan el sentido comun, la historia o las ciencias.
- Y que quiere preguntarme?
- Es que he oido opiniones contradictorias sobre si le gusta el vino, el aguardiente o el marrasquino y quisiera saber la verdad de su boca.
- Uste perdone, pero s'equivoca de persona. Yo soy abstemia.
- Usted no es la Parrala?
- No, yo soy la Petenera. La Parrala era mi vecina, pero ya s'ha muerto.
Aquel giro de la conversacion me desconcerto.
- Señora, usted disculpe, pero mis noticias son que la Petenera estaba muerta y enterrada. Esta segura de que usted es la Petenera y no la Parrala?
- A uste que le parese? Claro que estoy segura. Yo nunca he bebio. No le dire que no en alguna boa o bautiso, pa brindar na mas.
La entrevista se me iba de las manos: aquella mujer ya no carburaba o ya estaba saturada de gente que le preguntara siempre lo del vino. Decidi seguirle un poco la corriente.
- Asi .. usted es la Petenera.
- Asi mesmo.
- Y me podria decir quien le puso ese nombre?
- Pos mire, yo tenia un novio mu sandunguero que sabia haser poesias y cansiones. Y se invento un cansion que cantaba cuando yo sacaba el genio, que desia asi: No te subas a la parra, no te subas baja baja. El caso es que mi vesina, la muerta, que se llamaba Consuelo Parra, dios la tenga en su gloria bien lejos, que ni verla quiero, me quito el novio y yo cuando lo veia venir le cantaba aquello mismo: No te subas a la parra, no te subas baja baja. Y de tanto cantarlo la gente me puso la Parrala.
- Y a raiz de aquello usted se dio a la bebida?
- Nunca, yo ho he bebio nunca.
- Pero la cancion dice que la Petenera era la perdicion de los hombres y usted dice que la Petenera era usted? Quien entonces le quito el novio a quien?
- Asi, usted no cree en la biblia pero cree en canciones? Vaya, vaya a Calatayud y pregunte por la Dolores, que era una santa, pero mi novio le hiso una cansion que le destroso la vida, mesmamernte como a la Parrala.
- No sabe como le estoy de agradecido por sus declaraciones. Le traia esta botellita de cabernet-sauvignon del 75, pero si no bebe...
- No, yo no bebo, ni mijita. Pero me gusta ofrecer un vinito a las visitas. Deme usté. Y si viene otro dia traiga un orujo gallego, que es un abono muy bueno para las hortensias.

Y asi temino mi investigacion, dandole la razon a mi amigo agnostico de que era imposible saber que le gustaba a la Parrala ni si la Petenera estaba muerta o viva.