Las cartas de Pablo fueron torcidas, es decir, cambiadas, porque en ellas hay partes qué predican un evangelio diferente al de Jesucristo.
También en el Viejo Testamento hay muchos mandatos que contradicen a sus mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio. Pero vosotros os empeñáis en querer hacer ver que las Escrituras no están cambiadas. Contradecir al profeta Jeremías, que dijo que ahí estaba la ley de Dios cambiada en mentira por la pluma mentirosa de los escribas (Jeremías 8:7-8).





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