Eso así como dices no lo enseña el Evangelio. Piensa que de nada vale saber pescar cuando no haya qué pescar. Es más sabia y misericordiosa la enseñanza de Jesucristo que manda tener misericordia y amar al prójimo como a ti mismo. Si cumplimos con ello, compartiremos todo lo que tenemos con nuestros prójimos. Y así nadie tendrá carencias de nada.





Responder Citando
