
Iniciado por
Roberto0
Jesucristo así nos dijo:
"Si hubierais comprendido qué quiere decir: "Misericordia quiero, y no sacrificios", no condenaríais a los inocentes" (Mateo 12:7)
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)
"si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos"
Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo... (Mateo 19:16-22)
Y Jesucristo también le dijo al hombre rico:
Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. (Lucas 18:18-25)
Y estas son las preguntas que yo hago: Están las religiones predicando estas cosas... Están los hombres poderosos y ricos entregando sus bienes a los pobres como manda Jesucristo.
Montañas de filosofías religiosas se han impuesto en las religiones para hacer ver que Jesucristo no manda a los ricos que entreguen sus bienes a los pobres. Y esto también nos hace preguntarnos: ¿No serán los hombres poderosos y ricos de las naciones los que dominan en todas las religiones?...
Muchos hombres, mujeres y niños mueren de hambre cada día, porque los hombres ricos del mundo no quieren tener sus bienes en común con los pobres...
Y por eso Jehova promete destruir al malo
y dar cosas buenas a todos
el Paraíso venidero,
porque Dios tiene este propósito:
“Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán No edificarán y otro lo ocupará”.
Ese programa de construcción por todo el mundo tendrá éxito completo, y duradero:
“La obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.
No será para nada que se afanarán” (Isaías 65:21-23).
La Palabra de Dios también nos asegura
que las condiciones satisfacientes del Paraíso
no serán afeadas por incapacidades físicas ni las enfermedades,
ni acortadas por la muerte:
“Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24).
“[Dios] limpiará toda lágrima de [los] ojos [de ellos],
y la muerte no será más,
ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor.
Las cosas anteriores han pasado.” (Revelación 21:4.)
¡Imagínese un mundo en que todas las enfermedades
y las desventajas físicas sean sanadas!
La Palabra de Dios dice:
“En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos,
y los oídos mismos de los sordos serán destapados.
En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo,
y la lengua del mudo clamará con alegría” (Isaías 35:5, 6).
¡Qué maravillosa transformación! E imagínese,
también, la maravillosa perspectiva,
desde entonces en adelante,
de vivir por tanto tiempo como Dios vive... ¡eternamente!
Nunca más afligirá la muerte a la humanidad,
porque Dios “realmente se tragará a la muerte para siempre”. (Isaías 25:8.)
Así, pues, la buena vivienda no será el privilegio de solo una minoría acaudalada, sino que será algo de que disfrutarán todos los que se sometan a la gobernación de Dios.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)