
Iniciado por
KIMO
Cuando el apóstol Pablo tuvo una simple vislumbre
de la manifestación de Jesucristo después de haber sido resucitado,
cayó al suelo y quedó cegado por el resplandor,
de modo que fue necesario un milagro para devolverle la vista. (Hch 9:3-5, 17, 18; 26:13, 14.)