
Iniciado por
ELB
afirmacion gratuita sin pruebas.
En la antigüedad, Jehová Dios mandó a su pueblo:
“No debería hallarse en ti [...] nadie que pregunte a los muertos” (Deuteronomio 18:9-13).
¿Por qué hizo Jehová esta prohibición?
Si los vivos pudiéramos hablar con los muertos,
¿no sería una bondad de parte de Dios permitir tal comunicación?
Pero la cuestión es que este tipo de comunicación es imposible. ¿Cómo lo sabemos?
Las Santas Escrituras indican repetidas veces que las personas que han fallecido están inconscientes.
Leamos Eclesiastés 9:5: “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos,
ellos no tienen conciencia de nada en absoluto”.
Por otra parte, Salmo 146:3, 4 aconseja:
“No cifren su confianza en nobles, ni en el hijo del hombre terrestre, a quien no pertenece salvación alguna.
Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos”.
Y el profeta Isaías también dijo que los difuntos están “impotentes en la muerte” (Isaías 26:14).
“En cuanto al alma que se vuelva a los médiums espiritistas y a los pronosticadores profesionales
de acontecimientos para tener ayuntamiento inmoral con ellos, ciertamente fijaré mi rostro contra
aquella alma y la cortaré de entre su pueblo. Y en cuanto a un hombre o una mujer en quien resulte
haber espíritu de médium o espíritu de predicción, deben ser muertos sin falta.”—Levítico 20:6, 27.
“Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te está dando, no debes aprender a hacer conforme a las cosas detestables de aquellas naciones.
No debería hallarse en ti nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o su hija,
nadie que emplee adivinación,
practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero,
ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista
o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos.
Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová.”—Deuteronomio 18:9-12.
El hablar con los muertos esta prohibido
esta relacionado con practicas de adivinacion y otras cosas demoniacas
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)