Si creéis que las pestes y las plagas están enviadas por Jesucristo, tomad nota que a los que más perjudican es a los pobres. Los ricos tienen medios para eludirlos.
Por un rico que muera, mueren miles de pobres.
La vida y la muerte están en manos de Dios, y él sabe quién tiene que morir y quién tiene que vivir.