Primero dice:
“No quisiste ni aprobaste sacrificios ni ofrendas ni ofrendas quemadas ni ofrendas por el pecado”,
que son sacrificios que se ofrecen según la Ley...
Y luego dice: “Mira, he venido para hacer tu voluntad”.
Él elimina lo primero
para establecer lo segundo.
Por esa voluntad hemos sido santificados mediante el cuerpo de Jesucristo,
que fue ofrecido una vez y para siempre.





Responder Citando