Continuación II

Hará unos 35 años, cuando después de haber atendido varias veces a la amiga suiza y a su mama de problemas de salud diversos, cuando un día capté su muy afectado estado de ánimo, y como no me lo podía sacar de la cabeza y me hacía sentir mal, a los dos o tres días, al ver que no mejoraba decidí llamarla por teléfono para ver si podía hacer algo por ella.

Llamé varias veces antes no pude hablar con uno de sus hijos que me dijo que se encontraba de vacaciones en Tanganica. Le pregunté si sabía lo que le había pasado, me contestó que no y le dije que me llamara cuando llegara.

Cuando volvió y el hijo le habló de que había llamado tantas veces y que parecía preocupado por ella, se puso en contacto rápidamente, sin poder comprender como me podia haber enterado de los malos ratos que pasó. Le expliqué un poco por encima lo que es la telepatía, y luego me relató paso a paso su desagradable experiencia y que tanto la afectó.

Como cada vez que volvían a España venían a visitarme y contarme el estado de salud de toda la familia, cuando la sentía con problemas que la involucraban emocionalmente la llamaba, y unas veces ya sabía exactamente de donde venía el problema y otras simplemente le preguntaba que le pasaba que se encontrara tan baja de moral, y con tantos años desde que nos conocemos han sido bastantes veces, lo mismo que con otros extranjeros en circunstancias especiales en que el miedo o el temor les corrompía, convirtiendo sus vidas en un purgatorio/infierno.

Entre sensitivos, hay una creencia que postula que quien tiene las facultades PSI más desarrolladas, lo mismo puede ser buen receptor, que buen emisor. No he logrado comprobarlo las veces necesarias para asegurar que así es, pero si que parece haber una tendencia a que sea así.