Un efecto de mentes a mente = Telepatía.
Me encontraba en mi escritorio usando el ordenador, cuando de pronto oigo a una amiga suiza invitada que se encontraba en el cuarto de al lado decir con un cierto terror: "Dios mío, dios mío, ¿que me está pasando, que me pasa?". Fuí corriendo, le miré los ojos, y todo y que los tenía abiertos se veía que su mente no estaba ahí.
Le hice un chequeo rápido para asegurarme que no fuera un ictus. Le tome la presión arterial, estaba por encima de 180 y le di a tomar una pastilla para ver si le bajaba. Ella no paraba de decir: qué me pasa, qué me pasa, qué me ocurre. Le dije que si no le bajaba la presión la llevaría al médico. Dijo: no, al médico, no.
Dejé pasar unos diez minutos, y la tensión ya le había subido a 200, y su mente continuaba sin estar ahí, le di otra pastilla y le dije que se preparara que teníamos que salir. La llevé a un centro de asistencia, y sólo de entrar le dije a una infermera conocida lo que le pasaba. Al saber que era suizaalemana su respuesta fué: "seguro que es por el accidente del avión alemán que ha caído hace poco en los Alpes".
Un médico vino corriendo, se la miraron y ya estaba a 220 de tensión le dieron otra pastilla, y al rato, al ver que no le bajaba y que su mente estaba totalmente ausente, nos mandaron directamente al hospital. Allí le hicieron toda clase de pruebas, y al hablar con la neuróloga, dijo que no veían nada anormal, y que estaba en un estado de choc que seguramente le produciría apnésia durante unas 24 horas.
En el coche, de regreso a casa me iba preguntando cada 5/10 minutos: ¿qué me ha pasado?. Yo se lo contaba, y al rato volvía a preguntar lo mismo.
Cuando entramos en el box del hospital, se ve que le dijeron que se quitara la ropa, y ella se la quitó toda. Cuando fuí a recogerla, todavía estaba des.nuda con tres infermeras que estaban ahí, le habían dicho que ya se podía vestir pero nadie la ayudaba. lo hice yo y nos fuimos. Pasó todo el día con la mente ausente. Por la noche después de cenar, al verla que llevaba un gran miedo, temor u horror metido en el cuerpo, le pregunté si quería que mi mujer o yo le hiciéramos compañía aquella noche. Enseguida dijo que si, y como mi mujer habla poco el alemán, me quedé yo, y así sabiéndo que tenía alguien a su lado, pudo dormir. En la segunda noche, tuvimos que repetir la operación porque todavía no había ganado la confianza y tranquilidad necesaria.
Al saberse exactamente la hora en que ocurrió el accidente y como pasó, coincidía el primer choque mental con el momento en que el avión empezó a caer en picado y todos los viajeros tuvieron la certeza de que iban a morir. Uno puede imaginarse la producción de adrenalina que se generó ahí en pocos minutos debido al estado de ánimo que se creó, y como sabemos, la adrenalina es la energía más fuerte para que las señales que genera el cerebro sean susceptibles de ser captadas por unas pocas o muchas mentes cerca, o muy lejos del lugar.
La cuestión es que este tipo de experiencias tan traumáticas que suelen quedar impresas en la memoria subconsciente, pueden provocar pequeños problemas de estabilidad y bienestar que no teníamos antes. Habrán pasado tres/cuatro años, y todavía le hago terápia cada vez que viene para minimizar al máximo los efectos.
"El amor hace que todos espejos seamos, por eso más recibimos cuanto más damos".- Rahwananda.