Se considera que el orden cronológico de escritura de los evangelios sinópticos es: Marcos, Mateo, y Lucas.
Por tanto, Mateo copia de Marcos, y añade otros pasajes; y Lucas copia de Marcos y Mateo, y añade nuevos pasajes.

Un pasaje nuevo que añade Mateo con respecto a Marcos, es cuando Juan el Bautista, estando preso en la cárcel, envía a dos discípulos para que pregunten a Jesús “¿Eres tú el que debe venir?”. Y Jesús confirma que así es, y aprovecha para manifestar una serie de alabanzas de Juan el Bautista.

Jesús afirma del Bautista en los versículos 14 y 15: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. 15 El que tiene oídos para oír, oiga”.

Bueno, pues lo curioso es que Lucas copia enteramente este pasaje de Mateo, pero al llegar a los versículos mencionados los omite.
Téngase en cuenta lo que dijo Lucas al comienzo de su evangelio: “… después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde el principio...”

¿Qué sabía Lucas de este tema? ¿Por qué omite todos los versículos en que Jesús dice que Elías ya ha venido? ¿Pensaba que Jesús no había dicho tal cosa? ¿Estaba plenamente convencido que Elías aún no había venido?
Sea lo que fuere, es evidente que Lucas pasa por encima de estos versículos y los omite.

Transcribo los pasajes en cuestión. En negrita y cursiva pongo los versículos omitidos.
El 12 y 13, aunque los omite aquí, luego los menciona en su capitulo 16.
Con corchetes indico dónde faltan en lo escrito por Lucas.


Y ACONTECIÓ que, cuando Jesús terminó de dar mandamientos a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. 2 Y al oír Juan en la cárcel los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos 3 a preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 4 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio. 6 Y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. 7 Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a hablar acerca de Juan a la multitud: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de delicados vestidos? He aquí, los que llevan vestidos delicados están en las casas de los reyes. 9 Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? También os digo, y más que profeta. 10 Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, quien preparará tu camino delante de ti. 11 De cierto os digo que entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. 14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. 15 El que tiene oídos para oír, oiga. 16 Pero, ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros 17 y dicen: Os tocamos la flauta, y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo, y no os lamentasteis. 18 Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene. 19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.
(Mateo 11:1-19)

18 Y los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas; y llamó Juan a dos de sus discípulos, 19 y los envió a Jesús para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 20 Y cuando los hombres vinieron a él, le dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti para preguntarte: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 21 Y en esa misma hora sanó a muchos de enfermedades, y de plagas y de espíritus malos; y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y que a los pobres es anunciado el evangelio; 23 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. 24 Y cuando se fueron los mensajeros de Juan, Jesús comenzó a hablar de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña que es agitada por el viento? 25 Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestidura preciosa y viven en deleites están en los palacios de los reyes. 26 Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 27 Éste es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el que preparará tu camino delante de ti. 28 Porque os digo que, entre los nacidos de mujer, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. […] 29 Y todo el pueblo y los publicanos, al oírle, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon el consejo de Dios para sí mismos, no siendo bautizados por Juan. 31 Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé a los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? 32 Semejantes son a los muchachos que se sientan en la plaza y se dan voces los unos a los otros, y dicen: Os tocamos la flauta, y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo, y no llorasteis. 33 Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y decís: Demonio tiene. 34 Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. 35 Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos (Lucas 7:18-35)

P.D.- Como continuación a mi post 1721, vuelvo sobre el tema y lo amplio.