Todos los años, el sumo sacerdote de Israel
confesaba los pecados del pueblo con sus manos puestas
sobre la cabeza del macho cabrío “para Azazel”
(así transfería los pecados al macho cabrío),
después de lo cual se conducía al animal al desierto
para llevar estos errores al olvido. (Le 16:7-10, 21,*22.)
Como muestran otros textos,
Jesucristo personalmente ‘llevó nuestras enfermedades
y cargó con nuestros dolores’
y ‘con los pecados de muchos’. (Isa 53:4,*5; Heb 9:28; 1Pe 2:24.)
https://www.jw.org/es/testigos-de-je...b%C3%ADblicos/
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)