En eso tienes razón, y no lo he afirmado.
El relato bíblico te recuerda que la higuera florece dos veces.
Mientras que el relato bíblico antagónico te recuerda que, así fructifique dos veces, ésta llegará a su fin, cuando deje de hacerlo.
Simboliza, para mí, que el esplendor llega a su fin.





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