Hay muchísimos razonamientos bíblicos que demuestran que Jesús no es Dios. Eso es así porque la verdad sobre Dios y Su Hijo tiene que estar expuesta claramente las Escrituras, si es realmente la forma en que cada persona puede obtener la vida eterna (Juan 17:3). Es impensable que se exija de un cristiano que conozca al único Dios verdadero y a Su Hijo si la identidad de ambos no estuviera claramente expuesta en la propia Palabra de Dios ... sería como exigir de un cristiano algo que sería imposible. PERO las Escrituras SÍ declaran miles y miles de veces quién es Dios y su posición exclusiva, y también nos dicen quién es Jesucristo, a diferencia del Dios Altísimo del que hablan miles de veces.

Un razonamiento que puede ayudar a razonar sobre ese asunto es el siguiente: en el tiempo que Jesús vivió como humano AÚN existía el templo de Jehová en Jerusalén. Para Jesús ese templo fue MUY IMPORTANTE. Leemos que más de una vez entró allí y demostró cuánta indignación sintió de ver en lo que los judíos infieles habían convertido la casa DE SU PADRE:

Mat. 21:10 Cuando él entró en Jerusalén, la ciudad entera se alborotó y la gente preguntaba: “¿Quién es este?”. 11 Las multitudes respondían: “¡Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea!”.
12 Jesús entró en el templo y echó a todos los que vendían y compraban allí. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los bancos de los que vendían palomas. 13 Y les dijo: “Está escrito ‘Mi casa será llamada casa de oración’, pero ustedes la están convirtiendo en una cueva de ladrones”. (Comparen con Marcos 11:17 y Luc. 19:46)

Juan 2:13 Cuando faltaba poco para la Pascua de los judíos, Jesús subió a Jerusalén. 14 En el templo se encontró a los que vendían reses vacunas, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero sentados en sus asientos. 15 Así que, después de hacerse un látigo de cuerdas, los echó a todos ellos del templo, junto con las ovejas y las reses vacunas, y desparramó las monedas de los que cambiaban dinero y volcó sus mesas. 16 Y a los que vendían palomas les dijo: “¡Quiten todo esto de aquí! ¡Dejen de convertir la casa de mi Padre en un mercado!”. 17 Sus discípulos recordaron que está escrito: “La devoción que siento por tu casa arderá en mi interior”.

Porqué es eso importante? Bueno, el templo de Jerusalén se mantuvo en pie hasta el año 70, cuando finalmente fue quemado por los romanos. Pero mientras estuvo en pie, incluso después que Jesús murió, el templo en Jerusalén era un lugar respetado por los propios cristianos. Pablo en su carta a los Hebreos habla del servicio sacerdotal que aun se realizaba allí al momento que les escribió:

Heb. 8:3 Porque todos los sumos sacerdotes son nombrados para presentar tanto ofrendas como sacrificios; por eso era necesario que este sumo sacerdote también tuviera algo que ofrecer. 4 Si él estuviera en la tierra, no sería sacerdote, porque ya hay hombres que presentan ofrendas de acuerdo con la Ley. 5 El servicio sagrado que dan estos hombres es un reflejo y una sombra de cosas celestiales, tal como indica el mandato que Dios le dio a Moisés cuando estaba a punto de construir la tienda: “Asegúrate de hacer todas las cosas siguiendo el modelo que se te mostró en la montaña”. 6 Pero ahora Jesús ha recibido un servicio más excelente, porque también es mediador de un pacto igualmente mejor que se estableció legalmente basándose en promesas mejores.

Así que Pablo reconocía que el sacerdocio que aun se ejercía allí cerca del año 61 (cuando escribió su carta a los Hebreos), casi 30 años después de la muerte de Jesús, era un servicio sacerdotal que se dedicaba a Jehová ... y CLARAMENTE expone (lean el contexto de la cita mencionada de Hebreos) que para ese momento Jesucristo en los cielos ejercía un sacerdocio mayor que aquel que los levitas estaban aun ejerciendo en el templo de Jerusalén A JEHOVÁ.
Heb. 10:1 Porque, como la Ley tiene una sombra de las cosas buenas por venir pero no la realidad misma de esas cosas, esta nunca puede perfeccionar con los mismos sacrificios que se ofrecen regularmente año tras año a los que se acercan. 2 De otro modo, ¿no se habrían dejado de ofrecer los sacrificios porque los que dan servicio sagrado, al haber sido purificados, ya no tendrían conciencia de ningún pecado? 3 Por el contrario, con estos sacrificios se recuerdan año tras año los pecados, 4 porque no es posible que la sangre de toros y de cabras elimine los pecados.
5 Así que, cuando él entra en el mundo, dice: “‘No quisiste ni sacrificios ni ofrendas, pero me preparaste un cuerpo. 6 No aprobaste ni ofrendas quemadas ni ofrendas por el pecado’. 7 Entonces dije: ‘Mira, he venido (en el rollo está escrito acerca de mí) para hacer tu voluntad, oh, Dios’”. 8 Primero dice: “No quisiste ni aprobaste sacrificios ni ofrendas ni ofrendas quemadas ni ofrendas por el pecado”, que son sacrificios que se ofrecen según la Ley. 9 Y luego dice: “Mira, he venido para hacer tu voluntad”. Él elimina lo primero para establecer lo segundo. 10 Por esa voluntad hemos sido santificados mediante el cuerpo de Jesucristo, que fue ofrecido una vez y para siempre.
11 Además, todos los sacerdotes ocupan su puesto cada día para realizar su servicio santo y para ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden eliminar los pecados por completo.
Si Jesús, así como los cristianos por algún tiempo después, siguieron considerando el sacerdocio a Jehová que se debía dar en el templo de Jerusalén como algo "santo", es obvio que la adoración que se daba en ese lugar por parte de los judíos SE CONCEBÍA como ofrenda a Dios, a Jehová.

Ahora bien, si Jesús hubiera insinuado de alguna manera que él fuera igual a Dios, CÓMO ES que nunca le dijo a sus discípulos que fueran a ofrecerle A ÉL un sacrificio en el templo de Dios? Y CÓMO ES que Jesús hablaba del templo como la casa de SU PADRE? Y CÓMO ES que el propio Jesucristo es él mismo el Sumo Sacerdote de Dios en los cielos?

Es obvio que Jesús NO ES DIOS, y que ningún cristiano verdadero debe considerarlo de esa manera. No solo se falta el respeto a la posición exclusiva del Dios Altísimo, el propio Padre de Jesús, sino que se falta el respeto incluso hasta al propio Jesucristo, mintiendo sobre las cosas que enseñó y haciéndolo lucir como un usurpador de la posición de su propio Dios.



QUIÉN ES realmente, ese ser tan mentiroso y maligno, que quiere distorsionar la verdad de esa manera, engañando a la gente sobre quién es Dios, y sobre quién es Jesucristo? Es el que no quiere que la gente adquiera el conocimiento de la verdad, para que sean destruídos.