Ja ja, claro.
El mundo entero tiene que estar condenado para que Dios se salve.
De hecho, la salvación, contrariamente a lo que los creyentes creen,
no consiste en salvar a los creyentes,
sino que consiste en que Dios siga sobreviviendo en las mentes de los creyentes.
Salvemos a Dios, no dejemos de creer en Él.





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