“Esto es lo que el Señor Jehová ha dicho: ‘Aquí estoy tomando el palo de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel sus compañeras, y las pondré sobre él, es decir, el palo de Judá, y en realidad los haré un solo palo, y deben llegar a ser uno solo en mi mano. . . . Aquí estoy tomando a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales han ido, y los recogeré de por todos lados alrededor y los traeré a su suelo. Y en realidad los haré una sola nación en la tierra, sobre las montañas de Israel, y un solo rey es lo que todos ellos llegarán a tener como rey, y ya no continuarán siendo dos naciones, ni estarán por más tiempo divididos en dos reinos. Y mi siervo David será rey sobre ellos, y un solo pastor es lo que todos ellos llegarán a tener, y en mis fallos judiciales andarán y mis estatutos guardarán, y ciertamente los cumplirán. . . . y David mi siervo será su jefe hasta tiempo indefinido. Y ciertamente concluiré con ellos un pacto de paz; un pacto indefinidamente duradero es lo que llegara a haber con ellos.’”—Eze. 37:19, 21, 22, 24-26.
Los judíos naturales no están unidos hoy, ni siquiera en la causa del sionismo político. Tampoco puede decirse que la República de Israel, bajo una presidencia con un primer ministro, tiene a Jesucristo el Hijo de David como Rey y Pastor. Pero, ¿qué hay del resto del “Israel de Dios,” los israelitas espirituales, los testigos cristianos de Jehová? Desde su liberación del cautiverio babilónico de la primera guerra mundial han sido restaurados al lugar de favor y aprobación de Dios. En este estado espiritual ciertamente tienen un rey, al Hijo ungido de Jehová, Jesucristo el Hijo de David. A pesar de las diferencias en sus extracciones políticas, sociales, raciales y religiosas, el Todopoderoso Dios los ha hecho una sola nación espiritual santa bajo un solo Pastor–Rey, el entronizado Jesucristo. No están divididos, dos palos por decirlo así, como el pueblo antiguo de Israel con un rey allá en el norte en Samaria y otro rey allá en el sur en Jerusalén. Puesto que los testigos cristianos de Jehová han aceptado a su Rey, Jesucristo, como su Gobernante y Pastor, no tienen nada que ver con los asuntos políticos de este mundo. No permiten que normas y elecciones políticas ni levantamientos y rebeliones los dividan. El poder omnipotente de Jehová los ha hecho “un solo palo,” “una sola nación,” bajo su “un solo rey.” Son un solo palo o instrumento en Su poderosa mano para hacer Su trabajo.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)