
Iniciado por
ELB
La ley indica de dónde no se puede pasar, y el evangelio hasta dónde hay que llegar: hasta ser perfectos preparados para toda buena obra.
Los actos externos, el culto, los ritos y todos los sacrificios, no pueden llegar al valor de un acto de contrición, de una simple y sencilla oración que nace del corazón.