Cita Iniciado por Elisabet* Ver Mensaje

Antes de responder a lo que dices e general, quisiera aclarar que donde dice "Nadie llega al Padre sino por mí", otras Biblias dicen "Nadie viene al Padre sino por mí". Te digo esto porque las palabras "llega al Padre" parecen indicar que el Padre está en otro lugar, en un lugar diferente a donde Jesucristo está. En cambio, las palabras "viene al Padre" indican que el Padre es en Jesucristo. Y esto lo confirma la enseñanza de Jesucristo que continúa en los versículos que siguen a las palabras "Nadie viene al Padre sino por mí", como puedes ver:

Juan 14:6
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
14:7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
14:10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?


Por lo demás, es muy hermoso lo que recuerdas del Evangelio: que Jesucristo es la Verdad y que se deben guardar los mandamientos de Dios.

Pero muchos no comprenden que los mandamientos de Dios no son los mandamientos del Antiguo Testamento que Jesucristo abolió con sus enseñanzas del Evangelio, como los mandatos que ordenaban a los hombres esclavitud, sacrificios, ojo por ojo, penas de muerte, guerras y masacrar a pueblos enteros. Todos esos mandatos del Antiguo Testamento fueron abolidos por Jesucristo porque no eran de Dios sino de hombres, pues Jesucristo no vino a abolir la verdadera Ley de Dios, sino a dar a conocer plenamente la verdadera Ley de Dios y sus misericordiosos mandamientos.

Entonces la verdadera Ley de Dios y sus mandamientos son los misericordiosos mandamientos que Jesucristo enseñó cuando predicó el Evangelio. Y estos mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio son los que se deben guardar para entrar en la vida, y no los mandatos que están escritos en el Antiguo Testamento que faltan a la misericordia y que son contrarios a los misericordiosos mandamientos del Evangelio.
Hola Elisabet:

En cuanto a la distinta forma de escribir el texto de Juan 14:6, he encontrado en ésta página:

Lista de versículos

Que solo La Biblia de las Américas, y la Reina Valera usan lo de “viene”, todas las demás usan “llega” o frases equivalentes. Para mí en concreto, aunque prefiero lo de “llega”, me es indiferente una expresión u otra.
Para dialogar sobre las palabras más místicas de Yeshúa y que más me costaron de entender, te añado un trozo más largo del capítulo de Juan 14.

Juan 14:6-24 Nueva Versión Internacional (NVI)
6 —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. 7 Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto.
8 —Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta.
9 —¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? 10 ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras. 11 Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí; o al menos créanme por las obras mismas. 12 Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. 13 Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. 14 Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.
15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16 Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. 18 No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. 20 En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. 21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
22 Judas (no el Iscariote) le dijo:
—¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?
23 Le contestó Jesús:
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él. 24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías, sino del Padre, que me envió.

La vista, nada tiene que ver con la FE, cuando uno ve algo con sus propios ojos, ya no tiene FE, sino un conocimiento de algo. Ya no se cree, ya se sabe.

Yeshúa les está diciendo que han de creer en Dios, y su FE ha de ser tan grande, como si lo conocieran y lo hubieran visto. Sin albergar la mínima duda.

Pero Felipe, sin entender lo que Yeshúa les decía, lo que pretendía era ver a Dios, ver al Padre.

Como Yeshúa había estado años con ellos, enseñándoles todo lo que nosotros hemos de conocer del Padre, se siente molesto por las palabras de Felipe y le responde: “¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre” Si se conoce a Yeshúa, se conoce al Padre. Y si el conocimiento es pleno, entonces la FE que hemos de tener, ha de ser tan firme, como si lo hubiéramos visto con nuestros propios ojos.

Ya sabemos que no podemos conocer al Padre, sino conocemos al Hijo, pues el Hijo es quien nos enseña la verdadera voluntad de nuestro Padre. Él está en el Padre, y el Padre en Él. ¿Pero de qué manera está el Padre en ÉL? No estamos hablando de ningún tipo de “posesión”, solo hay una manera de estar uno en el otro; En el corazón, o en la mente, o en el alma, como lo queráis decir.

También nos dice: “y ustedes en mí, y yo en ustedes” ¿Cómo está Yeshúa en nosotros? y ¿Cómo estamos nosotros en ÉL? Pues exactamente de la misma manera que el Padre está en Yeshúa, y éste en Él. No hay misterios.

Si por la palabra “viene” insinúas que Yeshúa era el propio Padre, en este texto el propio Yeshúa nos dice: “porque yo vuelvo al PadreY eso es ir a otro sitio donde se encuentra el Padre, que no está en la Tierra, mientras que Yeshúa sí.

Finalizando con estas palabras: “Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías, sino del Padre, que me envió” Pues todo lo que hace y dice, es lo que Dios, nuestro Padre le ha ordenado.

Juan 12:50
Y sé muy bien que su mandato es vida eterna. Así que todo lo que digo es lo que el Padre me ha ordenado decir».

Incluso la propia vida eterna de Yeshúa, dependía de obedecer al Padre.

CONTINUA...