Es copia y pega de otro foro abierto por Petermin.
Fanatismo en la Ciencia y Religión.
Habituarnos a ser incrédulos frente a las cosas que no podemos entender, es dañino, porque se nos cierran las puertas a infinidad de conocimientos sorprendentes.
Asi, nos convertimos en fanaticos irracionales, en retrasados, y al final es muy posible que quedemos en ridiculo ante el público cuando aquello que negábamos con furor llega a establecerse como verdad algun día.
Tal como ocurrió con un maestro de física que, a comienzos del siglo pasado, se atrevió a manifestar tajantemente ante sus alumnos: ¨Es imposible que un aparato más pesado que el aire pueda volar jamás¨.
Ni su nombre merece mencionarse, para no avergonzar el mundo de la ciencia y la tecnología.
Esa misma verguenza la sufrieron también aquellos médicos que en la Edad Media escribieron sendos libros en cuyas páginas negaban científicamente que la sangre circulaba alrededor del cuerpo por las venas. Ellos se propusieron desacreditar el acertado descubrimiento del español Miguel Servet. Hoy día nadie desea ni pronunciar los nombres de esos pseudo-médicos mentecatos, para no herir el honor de tantos galenos serios que existen.
También los franceses callan, avergonzados, el nombre del ¨sabio¨ que a finales del siglo 19, habiendo escuchado la voz que salía del fonógrafo recién inventado por Thomas Alva Edison, tuvo pues el descaro de manifestar que aquello era un fraude. Dijo: ¨Ninguna cajita puede emitir voces; ese señor norteamericano sólo quiere burlarse de nosotros¨.
Anécdotas como estas, tristemente recordadas, las hallamos por montones en los libros de historia, y sirven para constatar, en conclusión, que el avance de la ciencia no solamente ha sido frenado y obstaculizado por religiosos fanáticos, sino además por otros mal llamados hombres de ciencia, exageradamente escépticos, dotados de mentalidades estrechas y poco evolucionados, que no aceptan ni entienden fácilmente las nuevas ideas y descubrimientos.
En consecuencia, esos retrógrados terminan oponiéndose a ese progreso que supuestamente defienden.
"El amor hace que todos espejos seamos, por eso más recibimos cuanto más damos".- Rahwananda.