Dominio de los sentimientos sobre la voluntad: (Solo para personas pensantes y analizadoras).
En mis tiempos de recluta en un cuartel en donde convivíamos tres cuerpos diferentes, aparece un día un suboficial perteneciente a otro cuerpo. Nos llama a todos en un ruedo, coge a uno (que se supone que ya conocía) le hace poner firmes... y empieza a pegarle porrazo va, porrazo viene, ordenándole mantenerse firmes constantemente.
Esto nos cogió a todos de sorpresa y no entendíamos que pasaba, y como al fin y al cabo era un compañero nuestro más, al ver esa salvajada, encendió los ánimos y las pasiones llenas de odio hacia aquel suboficial. De tal manera me sentí afectado por el círculo de emoción, rabia, odio y deseo de justícia que se creó ahí, que cuando me di cuenta..., estaba yendo hacia donde se encontraba mi mosquetón para pegarle cuatro tiros.
Ésto, que parece tan intrascendente, hizo que tuviera que movilizar toda mis fuerzas con la voluntad respaldada por mis buenos principios de toda la vida de jamás hacer daño a nadie, pués la voluntad se encontraba totalmente anulada por la gran tensión que se había creado ahí que no me dejaba ser yo mismo, sino un muñeco ejecutor de los deseos de los demás... Lo que uno siente en un caso como este y el combate que tiene consigo mismo, os aseguro que me faltan palabras para poderlo explicas de manera que se parezca un poco a la realidad tan brutal. Aún en este día, estoy agradecido a no se quien ni a no se que, que me permitió, (aúnque por los pelos), refrenar aquel impulso bestial que me dominaba.
"El amor hace que todos espejos seamos, por eso más recibimos cuanto más damos".- Rahwananda.