Somos animales con un cerebro extremadamente sofisticado que nos regimos por una mecánica muy simple. Ello hace que los estímulos de tipo subliminal y multifactorial con que nos regimos, se escapen a nuestra atención.

Cuando las sensaciones de temperatura ambientales son detectadas por la imaginación, si coincide con circunstancias similares en el pasado, ésta usa similitudes contenidas en la memoria subconsciente para formarse una vaga idea. Cuando la sensación es traspasada a la conciencia, ésta a su vez, nos da fe de que esta sensación existe... (Notar, que en este caso una sensación no implica una certeza de algo real).