Yo sigo la enseñanza del Evangelio y sus misericordiosos mandamientos.
No sigo enseñanzas de religiones de hombres que llaman "mandamientos de Dios" a los mandatos del Antiguo Testamento que no eran de Dios, sino de hombres, pues Jesucristo, después de advertir que Él no había venido a abolir la Ley de Dios, abolió los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres que hicieran e impusieran sacrificios, esclavitud, ojo por ojo, penas de muerte, guerras y masacres de pueblos enteros.
Eso de llamar "mandamientos de Dios" a todos esos mandatos del Antiguo Testamento contrarios a la misericordia que enseña el Evangelio, y eso de faltar al respeto que se debe a Jesucristo, que había abolido esos mandatos del Antiguo Testamento porque no eran de Dios, es la enseñanza que la religión de Roma impuso a partir del siglo IV bajo el dominio de los emperadores que no amaban el Evangelio y dominaban sobre los pueblos.
Y esa enseñanza que la religión de Roma impuso, llamando "mandamientos de Dios" a todos los mandatos del Antiguo Testamento que ellos incluyeron en sus biblias, es la que seguís e imponéis tú y tu religión.
Jesucristo es Dios que se hizo hombre. Y como hombre que se hizo, dice que el Padre es mayor que Él, que lo que Él enseña viene del Padre, y llamó al Padre el único Dios verdadero, y se mencionó a sí mismo como el que había sido enviado por el Padre. Ninguna de esas Palabras del Evangelio contradice al hecho de que Jesucristo es Dios que se hizo hombre, como lo enseña el Evangelio cuando, hablando del Verbo (la Palabra por la que fueron creadas todas las cosas), que era Dios, dice que se hizo carne:
Juan 1:1
Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios.
1:2 El estaba al principio en Dios.
1:3 Todas las cosas fueron hechas por EL, y sin El no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.
1:4 En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 1:14
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:18
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Los apóstoles entendieron muy bien que Jesucristo es el verdadero Dios, y la vida eterna. Por eso, el apóstol Juan también dijo:
1ª Juan 5:19-20
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.





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