Soy escéptico desde mi temprana adolescencia y humanista militante. Creo en mí y en la voluntad y capacidad humana para perpetuar nuestra presencia cósmica. Mi fortaleza emocional innata me permite entender y aceptar serenamente que toda creencia en mundos y seres sobrenaturales son delirios resultado de nuestra accidentada evolución a lo largo de un millón de años de noches de terror. Considero a la Tierra como un préstamo que nuestros hijos nos han hecho, y a todos los animales como compañeros de planeta. Abogo por UNA sociedad mundial libre de fronteras y divisiones socioeconómicas, sêxùales y raciales, donde toda arma se convierta en curiosa pieza de museo, y donde las risas de los niños hagan eco a nuestra promesa de un vida digna, segura y llena de confortables experiencias.

Libre, soberano, S e l f r u l e d . . .