Oh Gaia, aquella que enseña
Maestra del goce y el beneficio
Los padres replican el rebaño y la sociedad dentro de sus hijos, lo filial es un veneno que gotea de las ramas institucionales.
Si los hijos deciden seguir los principios que les enseñaron sus padres, será más probable que sean impotentes, la evidencia es la masa; quien se emancipa supera al rebaño haciendo manada. Y sino pueden hacer manada se adjudican muchos problemas y preocupaciones innecesarias; la familia es una trampa.

Como buena Maestra que es Gaia, enseña desde la inmanencia y la tierra a dejar de ser hijos para volverse autogestivos, volverse potentes,... haecceidades afirmadoras de la vida.

Por eso, Gaia no nos inculca principios ni finge noción alguna de carácter fundamental sobre cómo comportarnos y cómo tratar al prójimo. Pues los abstractos universales llevan a valoraciones de debilidad e hipocresía, moralidades de rebaño que nos volverían fáciles de zombificar.

La capacidad de pensar por uno mismo está en la pluralidad de la experimentación, en la tierra fértil y no en las nubes de pedos trascendentales. Los beneficios de esas nubes de metano no son más que espejismos ante el deseo afirmativo transformador y la muerte de anhelos pasivos que aún van a llorar a esas tumbas de distintos nombres pero cuyo propietario jamás dejó de ser Platón.